Pan y algoritmo: formas contemporáneas de trabajar y ser trabajado
[Editorial]
Por Gonzalo Rodriguez
Publicado el 14 de marzo de 2026
Pan y algoritmo: formas contemporáneas de trabajar y ser trabajados propone una indagación sobre algunas transformaciones decisivas del presente. La expansión de los algoritmos, las plataformas, la inteligencia artificial y las finanzas digitales reordenan los modos de producir, de trabajar, de consumir y de imaginar una vida posible. En ese movimiento se configuran nuevas subjetividades, nuevas promesas de autonomía y nuevas formas de dependencia.
El ciclo se organizará en torno a tres ejes: 1) algoritmo, producción y nuevas subjetividades; 2) del trabajo productivo a la captura financiera; y 3) las posiciones críticas ante estos cambios y las potencias transformadoras posibles. La propuesta es abrir una conversación sobre el trabajo, la deuda, la técnica y las formas contemporáneas de la experiencia.
Algoritmo, producción y nuevas subjetividades
El cambio en los medios de producción dibuja un pasaje desde la fábrica, la máquina, el oficio, la cámara, el actor, hacia formas de producción sostenidas en algoritmos, inteligencia artificial, prompts y procesos de automatización. Así, el producto material cede lugar a un infoproducto como mercancía privilegiada.
En muchos casos, al menos en escalas bajas, ya no parece indispensable poseer los medios de producción ni realizar grandes inversiones iniciales para poner en marcha un emprendimiento propio. El algoritmo y la inteligencia artificial ofrecen infraestructuras, herramientas, servicios y plataformas que permiten producir, poner en circulación y comercializar bajo esquemas de intermediación o comisión. De ese modo, al alcance de un click se instala una promesa de ascenso económico-social fundada en la idea de que hoy sería posible comenzar casi desde cero.
La transformación contemporánea de los medios de producción reordena también las formas de subjetivación. En ese marco emerge con fuerza una figura característica de la época: el emprendedor. El emprendedor encarna un ideal en el que el trabajo aparece como algo de lo que habría que sustraerse, o al menos desacoplarse: la promesa consiste en que el ingreso deje de depender de las horas trabajadas y en que la escala de crecimiento no encuentre límites visibles.
Se trata de una versión contemporánea de aquel hombre nuevo que se hace a sí mismo y forja su propio destino, aunque ahora bajo una exigencia mucho más severa incluso que la disciplina fabril clásica, pero interiorizada bajo la forma del desarrollo personal, la optimización constante y objetivos de vida medibles. La promesa de sustraerse del trabajo se paga, sin embargo, con más exigencia, más disponibilidad y nuevas formas de autoexplotación. El emprendedor debe sostener por sí mismo las condiciones de su propio rendimiento bajo una estricta disciplina que fácilmente queda enlazada a una lectura voluntarista de un estoicismo renovado que exige toda clase de renuncias en nombre de una felicidad ahora anclada al capitalismo.Si en la tierra encontramos la identidad, en el mar la diferencia.
Del trabajo productivo a la captura financiera
La expansión de las finanzas digitales desplaza el centro de la experiencia económica hacia el crédito, la deuda, la intermediación y la extracción de valor a partir de la circulación monetaria y la dependencia financiera.
El caso de Mercado Libre ofrece una matriz de experiencia para pensar este desplazamiento. La propia empresa, que durante mucho tiempo fue identificada ante todo como una plataforma de intercambio de bienes, hoy se presenta como un ecosistema de commerce + fintech + advertising + logistics —comercio electrónico, finanzas digitales, publicidad y logística—. Dentro de ese amplio conjunto, y de acuerdo con sus comunicados del tercer trimestre1 de 2025, el segmento que registra el mayor crecimiento interanual es el fintech, con 48,9%, frente al 33,0% del commerce. Asimismo, la cartera de crédito de su conjunto fintech —con Mercado Pago como pieza central— creció 83% interanual y alcanzó los USD 11.000 millones en préstamos vigentes.
Si bien estos datos no indican la desaparición de la mercancía, si reorganizan su función: la mercancía en estas empresas parecería ser solo un vehículo para el endeudamiento. El eje antes puesto en la producción, en la venta o la logística, ahora se desplaza hacia una economía fundada en la administración de pagos, deudas, comisiones y dependencias.
En este punto la lectura de Maurizio Lazzarato2 toma relevancia porque la deuda no organiza solamente la economía: produce también una subjetividad específica. El deudor aparece así como el portador de una relación de poder que lo liga al acreedor y que modela su conducta, su relación con el tiempo y sus márgenes de acción. En este marco emerge la figura del hombre endeudado como una de las formas características de la experiencia contemporánea. El gobierno de la deuda interioriza esa relación de poder y la vuelve principio de organización de la vida social. Este escenario se despliega tanto en la escala individual como en la global: el endeudamiento funciona como modo de gobierno de los Estados y como mecanismo de subordinación política. De este modo, la deuda se constituye como una forma general de gobierno en el neoliberalismo.
Así, este eje propone interrogar la financiarización de la vida como una transformación decisiva del presente en diversos planos: los modelos de trabajo que reorganiza, las formas de subjetivación que produce y las dependencias políticas que estructuran.
Posiciones críticas y potencias transformadoras
Las mutaciones contemporáneas del trabajo, la técnica y las finanzas exigen una elaboración crítica capaz de leer sus alcances económicos, políticos y subjetivos. Este eje se propone abrir preguntas sobre las actitudes, lecturas e intervenciones posibles frente a la expansión del régimen algorítmico y financiero. Se trata de pensar qué formas de vida promueven estas transformaciones, qué desigualdades profundizan, qué alternativas habilitan y qué criterios permiten orientarse en medio de ellas.
“Pan y algoritmo” retoma la consigna de Berni para interrogar también su transformación histórica. En los años treinta ‘pan y trabajo’ condensaba la experiencia de la lucha obrera y de la protesta social organizada, en el presente, casi cien años después la escena laboral se desplaza hacia otras formas de producción, explotación, endeudamiento y captura. Lo cual abre la pregunta hacia cual es el escenario hacia donde se desplaza el conflicto social, cuales son sus vehículos de expresión y su potencia de cambio.

Gonzalo Rodriguez es psicoanalista. Docente de Filosofía y Lógica y de Psicoanálisis (Freud) en la Facultad de Psicología (UNT). Docente colaborador del módulo de Filosofía en la Maestría en Clínica Psicoanalítica (UNT). Doctorando en humanidades (UNT). Maestrando en Clínica Psicoanalítica (UNSAM). Coautor del libro Lacan con los filósofos, Ed Grama. Creador y director de la plataforma Kraken.
